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Por: Abiel Jiménez

Fruto de largos años de dedicación, el Dr. Eduardo Rojas González, académico de la Facultad de Ingeniería en el área de Ingeniería Civil, ganó el primer lugar de la 34° edición del Premio Alejandrina a la Investigación, en la categoría de Ciencias Naturales y Exactas, con el trabajo “Un modelo general para suelos no saturados totalmente acoplados”.

Esta es la culminación de una serie de proyectos anteriores, ya que integra el estudio de los suelos no saturados (expansivos, colapsables y compactados) basado en el principio de esfuerzos efectivos unificado con un marco elastoplástico, para explicar el fenómeno de colapso del suelo y el comportamiento volumétrico de los materiales.

El modelo incluye los fenómenos de histéresis de las curvas de retención, endurecimiento por succión, endurecimiento anisotrópico de la superficie de fluencia y colapso por humedecimiento y expansión; además, permite acoplar de manera sencilla el comportamiento hidráulico con el mecánico. También puede ser aplicado a los suelos saturados, lo que da pie a una teoría unificada de mecánica de suelos.

El Dr. Rojas González explicó que, debido a su constitución, los suelos no saturados tienden a incrementar su volumen cuando se humedecen y muestran un colapso (disminución repentina de su volumen) cuando se les pone una carga, provocando un asentamiento súbito. Esto se debe a tres fenómenos: endurecimiento por succión, acoplamiento hidromecánico e histéresis de las curvas de retención suelo agua.

La zona urbana de Querétaro tiene suelos expansivos debido a la presencia del volcán Cimatario, pues al degradarse la roca volcánica genera una arcilla de color negro que cubre dicha la superficie de esta zona. Indicó que en algunos lugares el espesor es muy grande, por ejemplo, en Jurica llega a ser de hasta 10 a 15 metros.

Actualmente, algunas constructoras utilizan la técnica de presaturación para las cimentaciones de viviendas de interés social, una técnica económica y muy sencilla de realizar pero con resultados nocivos, pues consiste en hacer una pequeña excavación e introducir un tirante de agua para ésta se filtre e hinche el suelo, con la idea de que esto lo protege contra la expansión.

Sin embargo, el método no considera que durante la vida útil de la estructura ese suelo va a perder su condición saturada y equilibrará su humedad en dos o tres años, pues el agua se evaporará o fluirá a los lados. Por lo que al volver a humedecerse aumentará su volumen y provocará daños tales como deformaciones y agrietamientos en la vivienda.

Además de un problema de estructura se suma uno legal, ya que la garantía de esas casas tiene duración de un año, y en ese tiempo es posible que no se presenten afectaciones; pero pasado ese tiempo los daños en las viviendas generarán una gran cantidad de demandas contra las compañías; todo ello por desconocimiento de este fenómeno tanto de las constructoras como de los compradores.

El investigador hizo un llamado a evitar malas prácticas por parte de las compañías y a realizar procedimientos constructivos aplicables a los suelos expansivos, utilizando técnicas más eficientes; resaltó la necesidad de legislar para incluir en el Reglamento de Construcciones de Querétaro la figura del Perito en Geotecnia, con el fin de que dichas empresas estén asesoradas por especialistas que garanticen la seguridad de la cimentación, además de alargar la garantía de las viviendas.

El Dr. Eduardo Rojas González ha sido distinguido numerosas veces con el Premio Alejandrina: en el año 2000 obtuvo el segundo lugar con “Causas y efectos de las fallas y agrietamientos de la región comprendida entre los municipios de Querétaro y Celaya”; en 2002, el primer lugar con “Simulación del flujo de agua en suelos expansivos protegidos con pantallas verticales”; y en 2004 el primer lugar con “Una larga búsqueda: la ecuación de esfuerzos efectivos para suelos no saturados”.

También ha obtenido tres menciones honoríficas: en 2008 por el trabajo “Un Modelo Probabilista Sólido Poroso para determinar la Resistencia al Esfuerzo Cortante de Suelos no Saturados”; en 2012 por “La última pieza del rompecabezas: El comportamiento volumétrico de los suelos no saturados”; y en 2016 “Descifrando el enigma de los suelos expanso-colapsables”.