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Por: Abiel Jiménez.

“Bioabono” es un abono orgánico peletizado a base de residuos de tomate y chile de Campus Amazcala, un nuevo producto desarrollado en la Universidad Autónoma de Querétaro por estudiantes y académicos de las Facultades de Ingeniería y Química, como resultado de la convocatoria para la obtención de Productos 100% UAQ.

La investigadora Dra. Claudia Gutiérrez Antonio, responsable del proyecto, indicó que la propuesta surge de la necesidad de aprovechar las toneladas de desechos sólidos que se generan a partir de la actividad agroindustrial en México y a nivel mundial, ya que la necesidad de incrementar la producción de alimentos para atender la demanda poblacional cada día provoca mayores cantidades de residuos que se convierten en un problema de contaminación ambiental

La propuesta planteó como objetivo el aprovechamiento de estos desechos para crear un abono orgánico que, además de contribuir a reducir la contaminación en el campus universitario, reincorporara los nutrientes al suelo para completar un ciclo de fertilización y, al mismo tiempo, evitara el uso de agroquímicos.

Sin embargo, los residuos agroindustriales tienen como desventaja el ocupar mucho volumen pero poco peso, es decir, son de baja densidad. Por ello, fue necesario convertirlos en pellets, que son pequeños cilindros de material comprimido y poseen un diámetro de menos de 30 milímetros, además de que su humedad es muy baja.

De esta manera, la densificación de la biomasa sólida permite un manejo más eficiente del abono, mejora su traslado y reduce el espacio de almacenamiento, ya que el proceso de peletizado disminuye el espacio vacío entre las partículas al aglomerarlas en unidades compactadas.

La Dra. Gutiérrez Antonio explicó que el proceso para la elaboración de “Bioabono” es muy fácil y no requiere de químicos: primero se caracterizaron los residuos de tomate y chile de los invernaderos y se dejaron secar a la intemperie con irradiación solar por 15 días. Posteriormente, se hizo una molienda hasta convertirlo en una harina homogénea a la que se le agregaron nutrientes naturales.

La harina se sometió a un proceso calorífico a una temperatura de entre 82 y 88 grados centígrados a una humedad controlada, esta fase permite disminuir la cantidad de agentes patógenos que pudiera tener los residuos; una vez hecho esto, se lleva a cabo la compresión en pequeños cilindros gracias a una peletizadora.

Finalmente, a los pellets se les hizo un análisis bromatológico, es decir, una evaluación química de los valores nutricionales del producto; los resultados demostraron que el abono UAQ cumple con la norma técnica colombiana NTC5167 y la chilena NCh2880.

Para el desarrollo de esta propuesta contribuyó como asesor el Dr. Juan Fernando García Trejo, coordinador de la Maestría en Ciencias en Ingeniería de Biosistemas; con el apoyo de los colaboradores Ing. Daniel Trejo Zamudio, Ing. Jorge Cruz Gómez, M. en C. Inés María Ríos Badrán y Dr. José Santos Cruz.

El proyecto fue presentado en la IV Reunión Nacional de la Red Temática de Bioenergía y la XIII Reunión de la Red Mexicana de Bioenergía; así como en el Quinto Encuentro de Jóvenes Investigadores del Estado de Querétaro, en el que obtuvo un tercer lugar.