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Innovar hacia la sustentabilidad de la vivienda para responder a los retos actuales del país y del estado es el propósito del Centro para el Desarrollo de Tecnologías de Construcción, Sistemas Electrónicos y Manufactura Avanzada para la Modernización de la Vivienda, que edificará la Facultad de Ingeniería (FI) de la Universidad Autónoma de Querétaro.

Este espacio se ubicará a un lado del Laboratorio de Mecatrónica (antigua biblioteca de la Facultad) y constituye un proyecto impulsado desde la División de Investigación y Posgrado (DIPFI) que tiene financiamiento de Fondos Mixtos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y de la FI.

Conjuntará las áreas de Ingeniería Civil, Automatización, Nanotecnología, Electromecánica, Industrial y de Manufactura y Arquitectura, tanto de nivel licenciatura como posgrado, para profesores que realicen investigación aplicada y que estudiantes lleven a cabo prácticas que impulsen su aprendizaje. Este aspecto multidisciplinario tiene como fin la mejora de los procesos constructivos, reducción de costos, desarrollo de materiales y tecnologías para la optimización de los recursos.

Al respecto, el Dr. Aurelio Domínguez González, director de la Facultad de Ingeniería, precisó que la unión de las diferentes áreas permitirá “una solución efectiva de aplicación práctica de las estrategias y, de esta manera, conjugar potencialidades y capacidades para tener viviendas inteligentes que, además de que sean durables, cómodas y rentables, también consideremos la cuestión de la eficiencia energética y la seguridad que deben tener ahora los edificios”, expresó.

El Dr. Manuel Toledano Ayala, jefe de la DIPFI, señaló que Querétaro es uno de los estados con mayor auge económico de México; en este sentido, la industria de la construcción en la entidad ha sido próspera y genera muchos empleos. Sin embargo, tanto el crecimiento económico como el rubro de la construcción acarrean severos problemas ambientales y sociales: contaminación, incremento de la población y agotamiento de los recursos, retos que pueden hallar solución desde las universidades.

Explicó que una vivienda sustentable tiene tres pilares: la factibilidad económica, el bajo impacto ambiental y la mejora de la habitabilidad. Esto tiene relación directa con el concepto de “casas de energía cero”, es decir, que pueden cubrir sus necesidades de energía por sí mismas, están diseñadas con materiales ecológicos y utilizan el diseño arquitectónico avanzado.

El Dr. Toledano Ayala indicó que “la Universidad puede poner su granito de arena para que estas construcciones respondan a retos actuales, al promover el uso de materiales reciclados, mantener empleos y generar nichos de oportunidad con nuevos productos y sistemas prefabricados, resistentes y a menor costo, además de la posibilidad de crear nuevas empresas y oportunidades de negocio con tecnología 100% UAQ”.

En este sentido, el investigador Dr. Edgar Rivas Araiza, docente de la Facultad, puntualizó que las tecnologías que se desarrollarán en dicho Centro se centrarán en sistemas constructivos industrializados, sistemas de monitoreo y control automático y sistemas avanzados de manufactura. En cuanto a los dispositivos electrónicos, estarán orientados a verificar el consumo de energía eléctrica, agua y gas, además de ofrecer servicio de seguridad interconectado, entre otras funciones.

El usuario, dijo, podrá contar con información oportuna y a su disposición del consumo energético para poder tomar decisiones y lograr, con ello, reducir el gasto, además de evitar accidentes. Por ello se trabajará bajo el concepto de “Internet de las cosas”, que se refiere a la conectividad de los objetos a la Red y que éstos puedan proporcionar información en tiempo real; en otras palabras, proveer de inteligencia a los aparatos del hogar.

El Centro de Tecnologías para la Vivienda consiste en la tercera fase de una línea de investigación que se impulsa fuertemente desde hace unos años en el Posgrado de Ingeniería y de la que forma parte la Casa Solar Experimental. Su construcción tendrá una duración de dos años en tres etapas: primero, se realizará el proyecto ejecutivo; seguido de la obra de infraestructura y su equipamiento; y finalmente, obtener los primeros prototipos que puedan validarse dentro de la Universidad y transferirse al sector productivo.