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Por: Abiel Jiménez.

Con el fin de combatir la parasitosis externa desde un enfoque tecnológico, investigadores y estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) desarrollaron y patentaron un casco portátil y un peine que utiliza la criogenización para eliminar la totalidad de piojos en niños de un modo rápido, cómodo, económico, sin provocar daño y en una sola aplicación.

La infestación de piojos es una de las parasitosis externas más frecuentes en el ser humano; ataca principalmente a niños de 3 a 11 años, provocando cosquilleo en el cabello, picazón, irritación al rascarse, irritabilidad y dificultad para dormir. Estos insectos tienen tres fases de crecimiento: las liendres o huevecillos, las ninfas y, finalmente, los adultos o piojos propiamente dichos.

La pediculosis capitis es un problema que se presenta regularmente en educación básica, algo que genera rechazo social y baja autoestima debido a la creencia de que es causada por poca higiene o bajos niveles socioeconómicos. Al año, se reportan hasta 12 millones de casos en todo el país, tanto en el ámbito rural como el urbano.

El innovador tratamiento consiste en la implementación de pequeñas dosis de nitrógeno en forma de gas -que alcanza temperaturas de menos 24 grados cenígrados- sobre el cuero cabelludo del infante; este nitrógeno se almacena en estado líquido -que puede llegar a los menos 262 grados- en pequeños tanques de 32 gramos de capacidad utilizados para pistolas de gas comprimido, que se convierte en gas gracias a un mecanismo electromecánico.

El piojo tiene poca tolerancia a las temperaturas bajas puesto que a los 12 grados queda suspendido en un estado de hibernación, y por debajo de los cero grados muere. Mediante biopsias capilares efectuadas por investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), encabezados por el Dr. Juan José Díaz Miranda, se comprobó que la criogenización erradica al piojo sin dañar el cuero cabelludo.

Actualmente, en las clínicas de atención médica y spas se utilizan shampoos que contienen sustancias como permetrina, piretrina y malation, que son toxinas naturales. Estos métodos se realizan mediante una terapia que consiste en cuatro o más lavados; sin embargo, el uso recurrente de estas sustancias genera resistencia por parte del insecto; además, las aplicaciones pueden causar incomodidad en el niño, provocando que la experiencia sea desagradable.

El casco fabricado en la UAQ tiene forma de tiburón y está elaborado a base de foami, polímero termoplástico resistente a la temperatura y capaz de soportar el nitrógeno sin deformarse ni encogerse; está forrado con una película plástica que protege el modelo, le da el acabado final y lo vuelve impermeable. En la parte frontal está adornado con dientes de acrílico con luces LED en su interior.

Se trabajó para que este diseño fuera amigable con el infante y generar aceptación; también porque su forma permite ocultar el mecanismo electromecánico: éste consiste en cuatro motores que activan los cuatro respectivos tanques de nitrógeno localizados en las dos aletas laterales (detrás de las orejas), la aleta dorsal (coronilla) y la aleta caudal (nuca). Pueden activarse de manera simultánea o por zonas y tiene una duración que varía de uno a dos minutos.

Para poder activar de manera remota los motores, estudiantes de Ingeniería en Automatización desarrollaron una aplicación para celular que funciona con conexión bluethooth. También crearon otra aplicación para que, mientras se lleva a cabo el proceso, el niño juegue con a cambiar los colores de las luces LED instalados en los dientes del tiburón.

Para poder llegar a infantes con cabello largo o con mayor infestación, se cuenta con el peine que funciona con el mismo método de criogenización que el caso con la ventaja de utilizar un principio mecánico: en la parte inferior guarda un tanque de nitrógeno líquido que se libera en forma de gas en las cerdas de metal, gracias a un sencillo movimiento giratorio en el mango del peine.

En este proyecto de investigación participaron también la Facultad de Informática de la UAQ; las empresas Innovaciones Aplicadas en Pediatría S.A. de C.V. e Itchy Bitsi cadena de spas; y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, a través del Programa de Estímulos a la Innovación.

Fue coordinado por el Dr. Juvenal Rodríguez Reséndiz, recientemente nombrado director de Vinculación Tecnológica de la UAQ, en colaboración con los catedráticos José Luis Avendaño Juárez, Yerett Oliveri Rivera, Dimas Talavera Velázquez y Sandra Hernández López. También participaron alumnos de Diseño Industrial: Alejandro Bárcenas Yépez y Daniela Gutiérrez Gutiérrez; Ingeniería en Automatización: Denisse Silva Robles y Ángel Hernández González; y Arquitectura: Juan Piña Suárez.

Gracias al éxito obtenido, el proyecto continuará en una segunda etapa gracias al Programa de Estímulos a la Innovación, en la que se contempla realizar pruebas una mayor cantidad de niños en instituciones de educación, la optimización de los prototipos y su comercialización, pues en el mercado no existe un producto similar; asimismo, se prepara su experimentación en animales para eliminar parásitos como garrapatas.